Graciela A. Dibo

Entrevista a Graciela A. Dibo, OP

Breve presentación / síntesis del CV – Febrero de 2015

Dibo

Graciela Alcira Dibo

Religiosa de la Congregación de HH. Dominicas del Santísimo Nombre de Jesús. Vive en Cdad. Elmina Paz  de Gallo (Av. Rosales 2308, Haedo, Bs. As.). Profesora para la enseñanza primaria (Año 1985 – Pcia. Santa Fe).

  • Lic. en Teología con especialidad en Sagradas Escrituras ( Año: 2004).
    Tema de Tesis: Epifanía de Dios en las fronteras humanas en Mc 5, 1-20. Exégesis histórico- crítica y desde la antropología cultural (Director: P. Lic. Luis Rivas).
    Maestría en Estudios de la diferencia sexual. Universidad de Barcelona (2008-2009).
  • Doctoranda en Teología Bíblica. Tema: Las experiencias religiosas en la ekklesia de 1 Tes. El poder de las experiencias religiosas para el cambio social. Análisis socio retórico y desde las ciencias sociales. (Director: Dr. David Álvarez Cineira –España-).
  • Co-Fundadora y Asesora de “Arraigos para la Vida. Espiritualidad holística en clave de mujeres
  • Coordina el Equipo de investigación y sistematización participativa de Arraigos para la Vida (2007-2015)
  • Profesora en el Instituto Superior P. Elizalde (Ciudadela)
  • Profesora de Sagradas Escrituras I – Nuevo Testamento, en Instituto Miguel Raspanti (Haedo)
  • Coordinadora del Departamento de Estudios Bíblicos Instituto Miguel Raspanti
  • Coordina programa de formación en Bibliodrama del Instituto Miguel Raspanti
  • Participa del Programa de Estudios, investigaciones y publicaciones Teologanda.

 

1. Como biblista, docente y religiosa dominica, has tenido que integrar múltiples y exigentes actividades con la dedicación y concentración que la tarea exegética requiere. Este multifacético “lifestyle” pareciera ser bastante común entre las  biblistas argentinas. ¿Cómo caracterizarías el perfil de las biblistas argentinas en relación con las de otros países?

Considero que la comparación no es favorable para nosotras debido a la diversidad de los procesos históricos, contextos sociales y oportunidades para el desarrollo del trabajo bíblico. Lo que caracteriza a las Biblistas argentinas es el abrazar el trabajo bíblico como vocación y elección de vida sorteando las dificultades e impedimentos del camino con creatividad.

La presencia de las mujeres en la academia teológica argentina es bastante reciente. Un dato puede ilustrar este paisaje diferente en nuestro país. Cuando comencé los primeros intercambios con Biblistas de América Latina al finalizar el bachillerato, hacia mediado de los ‘90 en las asambleas de Ribla y Rebilac, especialmente con las brasileras, la mayoría (de tradición protestante) ya habían finalizado o estaban terminando sus doctorados con apertura a los nuevos paradigmas científicos y desde diversas prácticas sociales de transformación. Aquí en Argentina, todavía éramos siempre una pequeña minoría en cursos mayoritariamente de varones seminaristas y estábamos cursando el bachillerato. Aunque muchas estábamos trabajando en el campo educativo pastoral, éramos muy pocas las dispuestas a afrontar las exigencias de los estudios bíblicos. Abrir estancias de estudio en el extranjero no era tan fácil por diversos factores, no solo el aspecto económico.

Por otro lado, aun perteneciendo a una institución religiosa que había hecho la opción por la formación teológica académica y con un rasgo carismático claramente inclinado al estudio, tuve que combinar los procesos de estudio con otras responsabilidades en la congregación (a nivel local y general) y con el trabajo y la proyección pastoral. Este aspecto, que podría leerse como algo obligado por el contexto, fue al mismo tiempo un criterio de vida que fui asumiendo para trascender el academicismo que caracterizaba la academia católica. La intención profunda, en sintonía con la espiritualidad latinoamericana era, y es, vivir la tarea teológica y la predicación a través de sus diversas mediaciones, desde una matriz de acción-reflexión-acción transformadora. Esta opción me abrió a experiencias creativas muy ricas y al mismo tiempo me impidió dedicarme hasta hace poco tiempo, y aunque lo deseara, a la investigación y la escritura.

Una riqueza a valorar es que las Biblistas tengan prácticas educativo pastorales concretas en el campo bíblico y la apertura a la exégesis feminista y al trabajo interdisciplinar. Son factores favorables de crecimiento. Hay que tener en cuenta que el grupo de Biblistas de Argentina todavía está en proceso de formación, salvo contadas excepciones, y con las energías distribuidas en diversos compromisos laborales y familiares lo que resta tiempo y recursos para un desarrollo más profesional o para la dedicación a la escritura y publicación.

2. ¿Cómo has visto el proceso de inserción en la vida académica de las mujeres biblistas en Argentina? ¿Cuales consideras que son sus aportes más originales, tanto en la producción exegética como en la hermenéutica y la enseñanza?

Este punto lo he contestado parcialmente en el número anterior. Insistiría en que los factores que actúan como desventajas, en cuanto a oportunidades y recursos, para un mayor desarrollo y maduración a nivel profesional son: el no haber completado el ciclo de formación académica con el doctorado; la escases de recursos bibliográficos para el estudio y la investigación en el país; no contar con tiempos fuertes suficientes para investigar; y una orientación académica con escasa oferta para abrir nuevos campos de investigación.

Creo que un factor contextual importante es que todavía no hay en la academia, especialmente en el campo católico, suficientes Biblistas formadas capaces de acompañar los procesos de mujeres interesadas y dispuestas a hacer el camino en esta área de la teología.

3. ¿Cómo se ha relacionado en la Argentina la labor exegética con las de otras disciplinas como la Sociología, la Psicología, la Antropología, las Teorías de Género, el Feminismo, etc.? ¿Qué participación tienen las biblistas en otras áreas de pensamiento de nuestra sociedad? ¿Y en el diálogo ecuménico e interreligioso?

En mi experiencia durante el tiempo de estudio la labor exegética con otras disciplinas estuvo dada por el acceso a los métodos histórico críticos. En el proceso de la licenciatura (2000-2004) di un paso más integrando la antropología cultural a la exégesis; entonces entendí que si quería profundizar en el trabajo interdisciplinar las condiciones no estaban dadas todavía en Argentina.

Si bien considero que el proceso iniciado por el programa Teologanda ha abierto un amplio campo de perspectivas para el estudio y la investigación interdisciplinar en perspectiva feminista, todavía hay trabajo por hacer en este tema en el campo bíblico. Esto se relaciona con el final de la respuesta anterior.

No tengo conocimiento suficiente sobre la participación de las Biblistas en otras áreas de pensamiento de nuestra sociedad como para aportar en este punto. Creo que se circunscribe al campo educativo eclesial y a algunas experiencias de intercambio ecuménico e interreligioso.

4. Si tuvieras que elegir a algún biblista argentino/a que haya tenido una influencia particular en usted, ¿a quién elegirías? ¿Y algún biblista extranjero/a?

En mi mapa de influencias hay diversos referentes. Marco tres etapas en las cuales fui interactuando y formándome en el contacto e intercambio académico y pastoral:

  1. En los estudios iniciales: además de los profesores que estuvieron a cargo de la formación básica (Luis Rivas, Enrique Lapadula, Aldo Ranieri, Enzo Giustozzi) destaco a dos personas que influyeron decisivamente. En el inicio del camino: la Hna. Alda (de las Hijas de Sión) porque me contagió su pasión por la Biblia. Luego, quien tuvo una incidencia decisiva en el acceso al texto bíblico fue el profesor Horacio Lona, por su pedagogía que habilita el trabajo exegético de manera autónoma y creativa y su estimulo para vincular la exégesis con la pastoral.
  2. Más adelante, gracias al contacto e intercambio con el Movimiento Bíblico Ecuménico en América Latina, desde un trabajo conjunto con Sandra Mansilla (Argentina), destaco influencias diversas según las hermenéuticas contextuales emergentes que significaron una “academia alternativa” para mis búsquedas: Florencio Mezzacasa y Severino Croatto (Argentina), Milton Schwantes (Brasil). De gran influencia para mis trayectorias fue el grupo de Biblistas mujeres de A.L: Elsa Tamez (Costa Rica); Carminia Navia Velazco y Maricel Mena López (Colombia); Soave Buscemi, Nancy Cardozo Pereyra, Tania Veyra Sampaio, Ivoni Richter Reimer, Elaine Neuenfeldt (Brasil). En ese contexto, la apertura y estudio de la exégesis feminista fue clave la influencia de Elizabeth Schüssler Fiorenza (EEUU), Mercedes Navarro Puerto, Elisa Estévez y Carmen Bernabé (España).
  3. Una tercera etapa, en el proceso de investigación para el doctorado, está marcada por el acceso a los estudios bíblicos a nivel científico. Dado que es un proceso en curso, no tengo todavía una evaluación definitiva pero sí destaco algunos grupos de investigación: el grupo español dirigido por Rafael Aguirre y los grupos de investigadores de la SBL vinculados a mi área de estudio.

5.  ¿Qué factores influyeron en la elección de tu tema de tesis?

Mi interés estuvo siempre vinculado a poner en relación, de manera crítica y liberadora, a los textos bíblicos, los lectores y sus contextos respectivos. De ahí, la necesidad de encontrar mediaciones exegéticas y hermenéuticas que facilitaran esta relación. Encuentro que, además de los métodos histórico críticos, las ciencias sociales aplicadas a la exégesis bíblica, me permiten construir un paradigma relacional e integrador que haga posible el diálogo de sentidos entre los lectores modernos (con su subjetividad y contextos) y los significados construidos en los textos de la Biblia. La búsqueda es releer las fuentes bíblicas desde los desafíos e intereses del mundo contemporáneo y en fidelidad a la gran tradición bíblico-teológica de nuestras iglesias. El principal factor de elección es la búsqueda de una metodología exegética que abra puentes de sentido e interpretación.

6. ¿Cuáles son los orígenes y aportes a la lectura e interpretación de la Biblia desde otros espacios y metodologías como Rajab, Arraigos para la vida, Lectura popular de la Biblia, Biblia y Mujeres, Bibliodrama  (otros en los que participes o hayas participado)?

La lectura popular de la Biblia es un proceso que se impulsa en Argentina con la vuelta de la democracia como una mediación, entre otras, para restaurar el tejido social. Se inscribe en el amplio movimiento ecuménico de hermenéutica bíblica en América Latina. En ese marco de espiritualidad y prácticas de transformación social participé durante algo más de 10 años en la Comunidad Teológica Rajab iniciando en Argentina, junto con otras compañeras especialmente con Sandra Mansilla, lo que se llamó el programa “Género y Biblia.” Se intentaba abrir un campo de hermenéutica contextual desde los sujetos; el programa focalizaba en las mujeres como sujetos de lectura e interpretación y convocaba especialmente a las mujeres de sectores de marginación social. La comunidad desarrollaba también prácticas de educación popular y procesos de hermenéutica juvenil de la Biblia, entre otros. En este trabajo buscábamos abrir espacios de educación cristiana asumiendo el giro dado en el movimiento bíblico latinoamericano a partir de la irrupción de los nuevos sujetos emergentes en los diversos escenarios socio eclesiales: mujeres, niños/as, jóvenes, campesinos, indígenas, negros/as. Creo que el principal aporte fue abrir espacios de creatividad pedagógico-pastoral con nuevos lenguajes, pedagogías y contenidos que pusieran en el centro la vida cotidiana de los sujetos en relación con los procesos de cambio social. Las prácticas de lectura bíblica se inscribían en estos procesos más amplios asumiendo los desafíos de los nuevos paradigmas de interpretación. Otro aporte fue el vincular grupos y comunidades con redes de intercambio a nivel nacional y latinoamericano. En nuestro país estas articulaciones han sido discontinuas y difíciles de encauzar. Un tema a revisar y replantear.

Sentí que cumplido un ciclo al cabo de estos años, tengo ahora la necesidad de seguir explorando nuevos lenguajes y pedagogías para una espiritualidad de corte más holístico y en clave de mujeres. Inicié entonces, con otras compañeras, un camino nuevo que llamamos “Arraigos para la Vida, espiritualidad holística en clave de mujeres.” Convocamos a mujeres de toda condición, edad, pertenencia religiosa, que quieran hacer un camino de búsqueda sapiencial y transformadora de sí mismas y del entorno vital en el que viven. Entendemos que el aporte que buscamos es habilitar procesos de sanación y empoderamiento espiritual haciéndonos solidarias con las mujeres en diversas situaciones de vulnerabilidad. El espacio es de carácter ecuménico y abierto al diálogo de experiencias, saberes y búsquedas. Allí las prácticas de lectura bíblica en perspectiva feminista y con abordajes multidimensionales, como el bibliodrama entre otros, ofrece la posibilidad de recuperar o resignificar sentidos desde la tradición judeocristiana y dialogar con otras tradiciones de espiritualidad y sabiduría.

La práctica del Bibliodrama tiene su origen simultáneamente en diversos lugares del mundo hace más de treinta años. El Bibliodrama favorece el diálogo, con aproximación holística, entre el texto de la Biblia y los sujetos que leen desde un “proceso espiritual multidimensional” que involucra los diversos aspectos de la experiencia humana: emociones y sentimientos, memoria, resonancia corporal, ideas-creencias-mitos, deseos, expectativas, relaciones. La metodología -que incluye el nivel cognoscitivo, el emocional, el social y el espiritual-, es un contenido en sí misma porque permite el diálogo de fe entre los participantes, el texto bíblico y la presencia del Misterio de Dios que se manifiesta en la historia. No se centra en el proceso terapéutico de los participantes (como lo hace el psicodrama) porque el protagonista es el texto bíblico, leído de manera crítica y liberadora, pero tiene efectos sanadores y transformadores por la toma de conciencia que se da en la interacción entre la vida y la Biblia como Palabra de Dios.

7. ¿Qué factores crees que han influido o influyen en la cantidad, tipo o temática de las publicaciones bíblicas que se realizan en la Argentina, a diferencia de otros países?

Creo que, en parte, está contestada en las primeras preguntas. Sin embargo, considero necesario precisar lo siguiente:

  1. La dificultad de los/as Biblistas de contar con tiempo y recursos a la escritura está relacionada con las limitaciones para el estudio y la investigación.

Con respecto al tiempo y las energías individuales, estos se concentran en el dictado de clases y preparación de apuntes ajustados a los programas académicos, y la proyección pastoral en diversos ámbitos. Queda poco margen para la apertura a nuevos horizontes de investigación y para la recreación original de temas, metodologías y hermenéuticas. Sin embargo, hay que decir que es abundante el campo de experiencias creativas en el trabajo bíblico, pero no siempre llegan a conocerse y a intercambiarse.

Respecto a los recursos, las posibilidades de consulta bibliográfica se ven reducidas a los materiales de estudio básico para el ciclo del bachillerato y escasamente para la licenciatura. Basta revisar el catálogo de las bibliotecas existentes en el ámbito católico. Para encarar una investigación o un estudio más profundo hay que pensar en viajar fuera del país si se consiguen los recursos económicos necesarios. La compra de libros llega a ser casi inaccesible debido al alto costo de los mismos.

Habría que agregar la existencia de cierta restricción ideológica, en el campo católico, que limita el trabajo hacia las hermenéuticas contextuales.

Existe una distancia entre la academia bíblico-teológica y la vida cotidiana de los creyentes y agentes de evangelización.

Las publicaciones en Argentina están orientadas desde los intereses y temas particulares de los Biblistas en el campo académico. En general, es un trabajo muy solitario y academicista. Esto produce una gran distancia entre este ámbito y el amplio campo del trabajo bíblico en las comunidades, los profesorados y escuelas bíblicas.

Otro punto importante, a mi criterio y según lo que he podido ver en otros países, es la escases o ausencia de grupos de investigación y publicación con intereses y abordajes comunes.

Es necesario insistir en el hecho de que no haya grupos de investigación y estudios bíblicos, o que no existan suficientes espacios de animación bíblica produciendo colectivamente materiales de estudio, de divulgación o para la formación de los agentes de pastoral vinculados a temáticas del contexto local o regional. Este aspecto está asociado a que los Biblistas estemos sin concluir estudios doctorales que habilitan, además de las prácticas educativo-pastorales, para encarar estos desafíos.

Por último, y tal vez como resultado de los factores anteriores, no hay cultura de seguir publicaciones de investigación en los estudiantes de nivel terciario (suponiendo que esto sí ocurra a nivel universitario) debido a la carencia de recursos suficientes para adquirir materiales y a que los existentes estén, en general, desvinculados de la realidad educativo pastoral.

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