Fallecimiento de Armando Levoratti

Armando Levoratti

* 31 de enero de 1933

† 13 de octubre de 2016

La noticia fue tan breve como lapidaria y sorpresiva:

Anoche a las 20,30 hs. falleció el P. Armando Levoratti.
El velatorio comenzó hoy desde las 8 hs. y a las 12 hs. será la Misa de despedida y posterior entierro, en la capilla del Seminario de La Plata.
Que descanse en la paz de Dios.

A partir de ese momento, las palabras de agradecimiento y de honor a su memoria comenzaron a difundirse.
Compartimos aquí algunas que hemos recibido en nuestra casilla de correo de la Asociación Bíblica Argentina:

 

De Pablo Andiñach
Hola a todos,
Una noticia triste para nosotros pero que genera una palabra de gratitud por su vida y trabajo. Sin duda fue una persona que supo ver que las Escrituras era un puente que el Espíritu Santo nos ofrecía sobre las divisiones y barreras que las personas construimos en nuestras comunidades. Y trabajó con ese sentir toda su vida.
Ya desde hace muchos años fui honrado con su invitación a participar de diversos proyectos bíblicos que él dirigía. Siempre fue un gusto trabajar con él.

De Gabriel Mestre
Que el Señor le recompense en el Cielo su servicio de difundir su Palabra aquí en la tierra!!!

De Eduardo de la Serna
Desde Colombia me uno a la oración con memoria agradecida por la vida de Armando

De Flavia Soldano
Me sumo  al dolor y a la oración por  el  descanso  del P. Armando Levoratti.

De Eleuterio Ruiz
Hoy dejé las clases en Devoto y fui a La Plata a acompañar la misa y el sepelio de Armando. Me pareció importante que alguno de los colegas biblistas estuviera presente, y entonces la/os llevé a todos en el corazón.
Lamento que se haya hecho todo tan rápido, no hubo tiempo de avisar a casi nadie y entonces éramos muy poquitos los presentes.
Se nos fue un grande, pero su legado quedó en una versión de la Palabra que nuestro Pueblo entiende y ama.

De Carolina Insfran
Nos unimos en oración y agradecimiento por su vida laboriosa para el Señor y su Pueblo.

De René Krüger
Les comento que en todas las conferencias, charlas y explicaciones con las que acompaño las exposiciones de mi Museo itinerante de la Biblia, explico con todas las letras los resultados de quienes han traducido la Biblia en la Argentina y exhibo las versiones en idiomas indígenas (Wichí, Qom, Chorote, Mataco, etc.) y en castellano: las de Monseñor Straubinger, Pablo Besson (NT) y de Monseñor Armando J. Levoratti y Monseñor Alfredo B. Trusso. También señalo que este hecho capital ha sido honrado de manera suprema por la Conferencia Episcopal Argentina al ser convertida esta versión en la Biblia oficial para los oficios litúrgicos de la Iglesia Católica Argentina.
Ahora agregaré siempre una referencia a la partida de Monseñor Levoratti QEPD.

De Edesio Sánchez
Hola a todos y todas:
También me sumo a todos quienes han escrito de su relación, amistad con Monseñor Armando Levoratti, y de la bendición que él fue y sigue siendo en nuestras vidas.
Cuando recibí la noticia de su fallecimiento, le di gracias a Dios por su vida y por el legado que nos deja a través de sus libros, artículos, traducciones, charlas, conferencias y clases.  Al hablar con mi esposa de la noticia, no pudimos más que emocionarnos y soltar una que otra lágrima de tristeza por su partida, pero de inmensa gratitud por su amistad y vida.
Tuve el privilegio de tenerlo como colega en las Sociedades Bíblicas Unidas, pues él como yo, fuimos consultores de traducción en las Américas.  Armando fue el último y principal editor de las notas e introducciones para secciones y libros del Antiguo Testemento de la Biblia de Estudio de la versión Dios Habla hoy.  Eso fue en la década de los ochenta.  Después de eso, participamos en varios proyectos de traducción como la Biblia en Lenguaje Actual (de la cual coordiné su traducción), y participó en varias publicaciones nuestras tanto en la revista Traducción de la Biblia como libros que publicamos.  Fue gran amigo de mi familia, y compartió con nosotros durante la década de los ochenta, noventa y principios del 2000.  Finalmente, tuve el privilegio de participar con la introducción y notas de la edición del Libro del Pueblo de Dios que publicó recientemente Verbo Divino.

De Hugo Safa
Hoy, dando clases de San Pablo, me llegó la noticia del fallecimiento de Armando.
Sentí una honda tristeza, pero curiosamente, un profundo agradecimiento.
Les hablé a los alumnos de él, largamente,  a partir de lo que lo conocí y traté.
Les pedí que lo tuvieran en su oración.
Conocí a Armando hace muchos, muchos años. Allá por 1977, después que Mejía partió hacia Roma, Armando comenzó a dar clases en Devoto.
La patota que formábamos los ayudantes de trabajos prácticos (Sergio Briglia, Haydeé Bouzada, el que suscribe y otros cuyos nombres olvido ahora) trabajamos con él. Creo que dió clases un par de años, tal vez más. No era un pedagogo insuperable, pero sí, una fuente increíble de conocimientos bíblicos.
Y una gran persona.
Yo lo admiraba, junto a Trusso, por esa hermosura que nos legaron. Lo que sería el Libro del Pueblo de Dios, que fue saliendo a cuenta gotas, desde la traducción de los salmos.
Tiempo después, estando yo ya en Neuquén, vino un par de años a dar clases en el recientemente creado Seminario de la Diócesis. Los cursos eran intensivos y él se quedaba un par de semanas como los profesores que nos ayudaban desde Buenos Aires (Pablo Sudar, Luis Rivas)
No puedo borrar de mi mente la convivencia en el seminario, y los fines de semana: estar juntos trabajando en el Obispado, él traduciendo lo que sería tiempo después la primera edición del Libro, y yo escribiendo cartas en nombre del Obispo!. Tengo imágenes imborrables. El trabajando en un escritorio y yo haciéndole preguntas. Dios, que increíble!
El colmo de la sencillez. Armando aunaba lo que es muy inusual entre los clérigos y los profesores. Una enorme sencillez humana y una erudición sin aclamaciones.
Luego los caminos nos separaron y lo volví a ver por última vez en una defensa de tesis doctoral allá por los comienzos de los 90, cuando yo estaba haciendo mis pininos en la Licenciatura.
Leí material suyo en los años sucesivos. Me encantó que estuviera en la dirección del Comentario Latinoamericano. Y las hermanas del Divino Maestro me regalaron no hace mucho tiempo un breve curso sobre Sabiduría y Sapienciales, que, quizá como homenaje, podríamos publicar en la Revista. Es breve pero sabroso.
Y hasta aquí llego.
Me quedo pensando: sentí una gran tristeza, pero al mismo tiempo un profundo agradecimiento.
Eleuterio, que nos haya legado El Libro el Pueblo de Dios, que ahora se publica con notas (mucho le criticamos esa ausencia en las primeras ediciones, y mirá ¡el aceptó las críticas!) vale en exceso para haberle hecho un gran homenaje. Quizá lo podríamos organizar en la Facultad.
En todo caso yo agradezco haberle conocido. Me deja una estampa de recuerdo agradecido, profundamente agradecido.
Pediste unas palabras sobre él.
Aquí van las mías quizá para compartirlas simplemente con vos.
Y cuando vayas a Roma, decile a los “compa” de la Pontificia que perdimos un grande, pero el Reino definitivo ganó a una enorme, un gigante, sobre cuyos hombros transitamos (como dice Carlos Galli) los enanos biblistas, en este caso.
Un abrazo y me alegro que hayas podido estar en La Plata. A mí me era imposible ir, y además anímicamente no me hubiera hecho bien, por el camino, que sabés, estoy transitando.

De Horacio Simian Yofre
Eleuterio, tal vez lo sepas, pero en la Revista Bíblica, si bien recuerdo, hace varios años, con motivo de un aniversario de la misma revista, había una larga entrevista a Levoratti que se podría comunicar a la ABA. Dejaba una clara imagen de la personalidad y acción de Armando. Creo que allí se hablaba de sus dos obras más conocidas y de mayor influencia en nuestro mundo bíblico, la Biblia del Pueblo de Dios y el Comentario Bíblico Latinoamericano.

El año pasado, en “Dialogando con biblistas”, se publicó en este sitio una entrevista muy interesante, que recomendamos leer. También se puede encontrar en el sitio de AICA una reseña de su vida

Como Asociación Bíblica decidimos organizar una Celebración ecuménica para el mes de su fallecimiento:

Celebración ecuménica en homenaje a Mons. Armando Levoratti

 

Share This: